“Carrie Fisher (Princesa Leia): adicta a los electrochoques”

Trastorno Bipolar resistente a tratamiento

2009, Beverly Hills, Carrie Fisher (53) graba cuidadosamente el mensaje de su contestadora telefónica “Hola, bienvenido al centro de mensajes telefónicos de Carrie, debido a mi reciente terapia electroconvulsiva le pido ponga atención a las siguientes indicaciones: deje su nombre, su número y una breve historia de cómo nos conocimos usted y yo, le responderé cuando mi memoria esté de regreso. Gracias por llamar, que tenga excelente día”.

Fisher realizó el papel de la princesa Leia en la famosa película “Star Wars” a los 21 años, aunque ella ya era conocida por ser hija de Debbie Reynolds y Eddie Fisher.

Poco después desarrolló Trastorno Bipolar que se complicó con una adicción a opiáceos lo que la llevó a tener estancias para su tratamiento en hospitales psiquiátricos. Su hija Billie fue su apoyo y la acompañó en su enfermedad.

Fisher sufría depresiones graves resistentes a tratamiento en las que se pierde el deseo de vivir y se padece gran sufrimiento emocional, cuando aceptó recibir TEC (Terapia electroconvulsiva) como también se le llama a los electrochoques fue tan favorable el resultado que escribió un libro llamado “Shockaholic” (2011) en donde habla de su dolor psíquico por la enfermedad mental y de las bondades que recibió con este tratamiento al que ella llamaba un “reacomodo del cemento de su cerebro” que la mantenía libre de síntomas.

La OMS considera el electrochoque como un “procedimiento mayor” que solo debe ser realizado cuando lo permite la ley local (en México están autorizados) y cuando sea la opción mas adecuada para la salud del paciente, que haya sido debidamente informado y contar con su consentimiento.

Las investigaciones científicas demuestran índices de respuesta positiva que van del 87 al 95 %. Consiste en inducir convulsiones utilizando la electricidad con unos electrodos que se ponen en la cabeza, se aplica con anestesia general y produce cambios en la transmisión cerebral que llevan a rápida mejoría de algunas enfermedades mentales graves como la depresión mayor. Es recomendable cuando han fallado otros tratamientos. Sus efectos secundarios son amnesia anterógrada (a los eventos inmediatos) y confusión, los dos se resuelven favorablemente en cuestión de días. Sin embargo, existe desinformación al respecto ya que en algunas películas aparecen escenas donde los aplican como una forma de castigo a los pacientes y esto ha llevado a que la población tenga prejuicios.

 Las asociaciones psiquiátricas en el mundo lo siguen considerando un tratamiento efectivo.

Fisher falleció en 2016 debido a un ataque al corazón, tenía 60 años. Fue depositada por su deseo anticipado en una urna con la forma de una pastilla del antidepresivo Prozac, en Hollywood Hills.

En sus palabras: “Una de las cosas que me confunde, es como pueden persistir los estigmas sobre las enfermedades mentales, específicamente con el trastorno bipolar. En mi opinión para vivir con una depresión maniaca se necesita enorme valor…. A veces, ser bipolar puede ser un desafío que todo lo consume, requiere cantidades de energía y mucha determinación, entonces si estás viviendo con esta enfermedad y funcionas, es algo de lo que debes sentirte orgulloso, no avergonzado”