Ada Byron Lovelace: Encantadora de los Números

1816, Londres, Annabela Byron harta del maltrato y la mala reputación de su esposo el famoso poeta (Lord Byron) se escapa en medio de la noche. Lleva con ella a su hija Ada (un mes) y se refugia en casa de
sus padres en Durham.

Ada nunca conoció al poeta, su esmerada educación se centró en las matemáticas como si fuera un antídoto a la imaginación literaria. Su institutriz se sorprendía de que a los 5 años sumaba con exactitud operaciones de más de seis cifras.

Tuvo dos mentores los famosos matemáticos: Charles Babbage y Mary Somerville.

Desde pequeña sufrió mala salud: infecciones infantiles, dolores de cabeza, en la adolescencia quedó paralítica temporalmente por el sarampión y fue tratada con morfina, a la que desarrolló una adicción que se mantuvo a lo largo de su vida. Este fármaco pertenece al grupo de los opioides, medicamentos que alivian el dolor reduciendo la intensidad de las señales que llegan al cerebro en áreas que además controlan las emociones, su uso es recomendado en enfermedades agudas por tiempo corto, pero el placer que causan lleva a la habituación, en Ada los efectos de la adicción se expresaban por cambios de humor que la llevaban de los más grandiosos sentimientos a la desesperación.

Su vida académica continuó, en lo personal se casó con un joven estudiante de ciencias: el Conde de Lovelace con quien tuvo tres hijos.

Al conocer el telar de seda de Jacquard se le ocurrió una idea brillante: construir uno igual aplicado a los números, en otras palabras, una computadora.

Concentró sus conceptos en un libro llamado: “Notas” (1841), que fue su intercambio epistolar con Babbage, donde integró los números de Bernoulli logrando el algoritmo que permitió describir un lenguaje de programación por lo que se le conoce como la madre de la informática.

Ada comprendía que las matemáticas constituían un hermoso lenguaje que describe la armonía del universo.

Pese a los esfuerzos de su madre seguía siendo digna hija de su padre, con una sensibilidad poética hacia los números.

Tratándose de una mente genial su adicción no fue un obstáculo para que desarrollara su legado científico, pero si le afectaba en su vida familiar y el cuidado de sus hijos, cuando se drogaba se sentía “grandiosa” y era agresiva con los que la rodeaban.

Los opioides provienen de la planta papaver somniferum (amapola), su principal elemento se conoce como morfina. Desde hace 50 años se producen en forma sintética, las más conocidas son: heroína, fentanil, oxicodona y varios más que usan los médicos para aliviar el dolor, si se desarrolla adicción producen cambios conductuales, daño cerebral permanente y con facilidad muerte por sobredosis.

En agosto de este año el Centro de Estadísticas para Control y Prevención de Enfermedades de EU (CDC) afirmó que al día mueren 91 estadounidenses por adicciones a este tipo de analgésicos y están cerca de entrar en estado de “emergencia nacional”. México sigue siendo el principal productor en el mundo, las cifras de la Comisión Nacional Contra las Adicciones calcula un consumo del 0.1 % (2011) en los medicamente autorizados, para los opiáceos ilegales no se cuenta con cifras, suponemos que su producción y consumo se han incrementado en forma dramática en nuestro país por la gran demanda nacional e internacional.

En Ada no se conocieron las consecuencias a largo plazo de su adicción pues murió de cáncer de útero a los 36 años.

Está sepultada junto a su padre en la parroquia del pueblo de Hucknall Torkard, en Nottinghamshire. En homenaje a Ada el Departamento de Defensa de los E.U. (1980) le puso su nombre al lenguaje de programación que utiliza y en Inglaterra se celebra anualmente un coloquio internacional de computación en su honor.

En sus palabras: “La ciencia matemática no es un vasto cuerpo de verdades abstractas e inmutables. Posee una belleza intrínseca, una simetría y una perfección lógicas, a través de cuyo lenguaje podemos expresar adecuadamente los grandes hechos del mundo natural”