1979, Leeds, Londres, Mary Brennan, una mujer trabajadora y católica acude a la delegación de policía a rescatar a su hijo Damien, (14 años) acusado de robo, ella sabe que él además usa drogas, preocupada, le dice: “Por el amor de Dios”, “¿qué vas a hacer ahora?”
El padre de Damien la abandonó embarazada, cuando el niño tenía dos años, se casó y 10 años después en que se divorció el estrés de la familia donde había crecido hizo que el chico entrara en una crisis de rebeldía. Paralelo a su afán destructivo Damian era un gran dibujante, su madre lo alentaba a que siguiera por ese camino, finalmente fue aceptado en la escuela inglesa de artes Goldsmith a los 21 años.
Desde sus inicios su obra presenta una obsesión con la muerte, inspirado en el pintor irlandés Francis Bacon (1909-1992), que se dedicaba a expresar la vulnerabilidad del cuerpo humano, Hirst avanza un paso: enfrenta y juega con la muerte.
Desde la infancia tenía esta obsesión, lo llevaron al Museo Británico y en su mente quedó grabado un cráneo azteca de turquesa, su forma de enfrentarla ha sido a través del arte, actitud llamada contra-fóbica (estar cerca de lo que da miedo) con la intención de controlar.
La creación artística es una forma simbólica de manejar los miedos y Hirst lo hace genialmente.
En 1991 exhibe “Dentro y Fuera del Amor”: obra con mariposas en tres fases: vivas, moribundas y muertas, con este trabajo fue descubierto por el poderoso coleccionista de Arte Charles Saatchi, quien compró su trabajo y le dio dinero para que realizara algo especial para la Exhibición de la Royal Academy of Arts en Londres.
La obra que Hirst realizó se llama “La imposibilidad física de la Muerte en alguien que está vivo” (1992), es un tiburón en formol en una vitrina, vendió la obra en 75 mil dólares, y desde 2004 se exhibe en el Museo Metropolitano de Nueva York que la adquirió en 12 millones de dólares.
Ganador del premio Turner, su creación ha sido prolífica, variada e imparable.
Su obra mas famosa: “Por el amor de Dios” (2007), inspirada en las palabras de su madre y en la imagen que vio en su infancia, es un cráneo humano cubierto por 8.601 diamantes, y representa para él “La victoria definitiva sobre la muerte” Fue vendido en 99 millones de dólares, con lo que se convirtió en el artista vivo mas cotizado en la actualidad.
Ha expuesto en México en 2005 y 2010, identificado con nuestra adoración por la muerte tiene una casa en el pacífico mexicano.
Hay una exposición de su obra en el museo Jumex en la Ciudad de México que estará hasta el 25 de agosto de este 2024.
En sus palabras: “Desde que era niño, la muerte es algo que pienso todos los días. Pero creo que todo el mundo lo hace. Uno trata de evitarlo, pero es una cosa tan grande que no se puede”.
